Biografía de Miguel De Cervantes
Miguel de Cervantes Saavedra es el mejor escritor español de todos los tiempos. Tuvo una vida llena de aventuras y de desgracias .
Nació en Alcalá de Henares el día 29 de septiembre del año 1547. Su padre era un modesto cirujano barbero y por eso de niño Miguel viajó mucho por los caminos de España.
Era aún jovencito cuando marchó a Italia y empezó a trabajar al servicio de un hombre de la Iglesia, en la ciudad de Roma.
Sin embargo, más tarde se convirtió en soldado y participó en la famosa batalla de Lepanto el día 7 de octubre de 1571, con tan solo 24 años.
En esa batalla fue herido por un disparo en el brazo izquierdo, de modo que a Cervantes también se le conoce como el manco de Lepanto.
En 1575 fue apresado por unos piratas moros, que lo vendieron como esclavo en Argel.
Al fin consiguió la libertad, pero cuando volvió a España volvió a ser encarcelado porque se dedicaba a ser recaudador de impuestos y le acusaron de hacer las cuentas de manera ilegal.
En la cárcel es donde empezó a escribir su libro más famoso y mejor, aunque no era el primero. Ese libro es El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
El libro apareció por primera vez en el año 1605, aunque solo la primera parte (ya que tiene dos partes).
Es un libro tan importante y hermoso, que solo hay otro libro que se haya editado más veces que El Quijote. El único libro editado más veces que El Quijote es la Biblia.
Miguel de Cervantes murió en Madrid el día 23 de abril de 1616.
Es un escritor tan importante que, a causa de su muerte, ese día se celebra el DÍA DEL LIBRO, y también se entrega un premio muy importante de literatura: el premio Cervantes.
Esta biografía ya la habiamos trabajado en clase. Para mi es muy sugestiva
En Andalucía, donde la tradición gastronómica se cuece a fuego lento y el aroma de una tapa bien servida puede convertirse en reclamo turístico, la limpieza de una cocina en un restaurante profesional no es un simple trámite. Es una obligación. Un compromiso con la seguridad, la calidad y la imagen del negocio. Porque detrás de cada plato bien ejecutado, hay una trastienda que debe relucir con la misma precisión con la que se aliña una ensaladilla o se flambea un solomillo.
Un restaurante puede tener el mejor chef, el mejor producto, incluso la mejor ubicación. Pero si su cocina no brilla, el negocio tambalea. Y no solo por las inspecciones sanitarias o por la posibilidad de recibir una multa. La limpieza profesional de cocinas industriales es sinónimo de sostenibilidad operativa: alarga la vida útil del equipamiento, reduce riesgos laborales y garantiza que el comensal disfrute de una experiencia sin sorpresas desagradables.
Desde los suelos hasta los sistemas de extracción, pasando por hornos, freidoras, estanterías y cubetas, todo debe ser desinfectado con una periodicidad adecuada. Y no vale cualquier bayeta ni cualquier producto: hablamos de superficies como las mesas acero inoxidable, donde cada poro es una invitación para la grasa si no se actúa con rigor.
Porque es resistente, higiénico, duradero… pero no invencible. El mobiliario de acero inoxidable, tan habitual en cocinas profesionales, necesita cuidados específicos. No basta con pasar un trapo: hay que usar productos que no rayen, que no oxiden y que mantengan la superficie libre de bacterias.
Un fallo en la limpieza de una mesa de acero inoxidable puede desencadenar consecuencias que van desde contaminaciones cruzadas hasta intoxicaciones alimentarias. Por eso, cada centímetro de cocina debe tratarse como una zona crítica.
No se trata solo de estética. La grasa acumulada en las campanas extractoras o en los filtros de ventilación puede ser el detonante de un incendio. Y las autoridades lo saben. En Andalucía, la normativa sanitaria exige que las cocinas industriales mantengan un estándar de higiene riguroso y demostrable. No basta con parecer limpio: hay que estarlo.
Por eso, muchos restaurantes optan por servicios especializados que entienden que una cocina es mucho más que un lugar donde se cocina. Es una cadena de producción que comienza en la limpieza. Así lo entienden las empresas que trabajan en profundidad, limpiando no solo lo visible, sino también lo que se esconde bajo las máquinas o detrás de los electrodomésticos.
Y es que las cocinas industriales requieren planificación, protocolos y rutinas adaptadas al volumen de trabajo, al tipo de cocina y a la rotación del personal.
La inversión en limpieza varía, claro está. No es lo mismo una cocina de 15 metros cuadrados en un bar de barrio que un restaurante de 200 cubiertos en el centro de Málaga. Pero para tener una referencia:
Estos precios se ven afectados por la superficie, la cantidad de maquinaria, la frecuencia deseada y la necesidad de productos especializados. Aun así, el coste siempre es menor que una sanción o el cierre temporal del local.
Los mejores restaurantes no improvisan. Tienen fichas de limpieza pegadas en la pared, tareas asignadas y horarios. La disciplina aquí no es solo militar: es empresarial.
Desde Sevilla hasta Cádiz, pasando por Córdoba, Granada o Huelva, el control sanitario en cocinas profesionales es cada vez más riguroso. Inspecciones aleatorias, protocolos COVID heredados y un consumidor más exigente hacen que la limpieza profesional sea una cuestión de supervivencia empresarial.
Además, en una era donde las valoraciones online pueden hundir un negocio en 24 horas, mantener una cocina impecable es también una estrategia de marketing silenciosa pero efectiva.
Sin duda. Porque una buena empresa no solo limpia: inspecciona, detecta riesgos, mejora procesos y forma al personal. Además, te ayuda a cumplir con la normativa y a evitar sanciones que pueden superar los 3.000 € en caso de incumplimientos graves.
Una cocina limpia no solo protege al comensal. Protege al negocio, al equipo y al futuro del restaurante.
Así que la próxima vez que alguien te diga que lo importante es “el sabor”, recuérdale que todo empieza por una cocina que reluzca como una cuchara recién fregada.
Incidente ferroviario en Culleredo tras el sobrecalentamiento de un motor. Un episodio que movilizó a servicios de emergencia y personal ferroviario.
La estación de Culleredo vivió una noche inusualmente agitada cuando un tren con 21 pasajeros a bordo tuvo que ser detenido y evacuado después de que uno de sus motores comenzara a desprender humo. El suceso ocurrió alrededor de las 23:40 horas, momento en el que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) alertó a los servicios de emergencias tras detectar anomalías en la parte inferior del convoy. La rápida reacción permitió que todos los pasajeros fueran guiados con calma al exterior, donde aguardaron sin incidentes antes de ser trasladados en taxi hacia A Coruña, su destino previsto.
La actuación del maquinista resultó fundamental para evitar un desenlace más grave. Al detectar las primeras llamas, él y otra persona del equipo operativo emplearon un extintor para controlar el fuego que se estaba generando en el motor. Esta reacción inmediata fue crucial para frenar el avance de las llamas y estabilizar la situación mientras llegaban los equipos especialistas. Gracias a esta acción decidida, el foco inicial pudo ser contenido antes de que se propagara a otras áreas del tren.
La eficacia demostrada en este incidente subraya la importancia de contar con una señal extintor visible y clara, que permita localizar los dispositivos sin pérdida de tiempo. La señalización adecuada dentro de estaciones y trenes forma parte de los sistemas esenciales para garantizar una respuesta rápida frente a cualquier eventualidad. En esta ocasión, la correcta ubicación de los equipos de extinción permitió que el personal ferroviario actuara con agilidad, reforzando la necesidad de mantener estos recursos siempre accesibles y en óptimo estado de funcionamiento.
Situaciones como la vivida en Culleredo ponen en valor la necesidad de contar con equipos fiables, correctamente revisados y adaptados a cada entorno. En el ámbito empresarial, industrial y de transporte, optar por comprar extintores en Vigo a proveedores especializados es una garantía de seguridad. Estos dispositivos requieren inspecciones periódicas y mantenimiento profesional para asegurar su eficacia en emergencias reales. La revisión técnica, la recarga y la certificación adecuada son factores determinantes para que un extintor cumpla su función cuando más se necesita, como ocurrió en este incidente ferroviario.
Una vez controlado el conato de incendio, los Bomberos de Arteixo acudieron al lugar para verificar el interior y el exterior del tren, asegurándose de que no quedaran restos de fuego ni puntos calientes susceptibles de reactivarse. Su intervención fue complementada por la colaboración de la Guardia Civil y la Policía Local de Culleredo, quienes se encargaron de coordinar la zona y garantizar la seguridad de los pasajeros durante todo el proceso. La comunicación fluida entre ADIF y los distintos cuerpos permitió una respuesta integral y ordenada, demostrando la eficacia de los protocolos de emergencia ferroviaria.
Una vez evaluada la situación y garantizada la integridad del convoy, los 21 pasajeros fueron reubicados y transportados a través de taxis hacia su destino final en A Coruña. Este procedimiento se llevó a cabo sin incidencias y con una atención continua hacia las necesidades de los usuarios que, pese al imprevisto, permanecieron en perfecto estado en todo momento. El servicio ferroviario continuó después de las inspecciones oportunas, enfocándose en la seguridad operativa y en la revisión técnica del motor afectado.
Este episodio evidencia la relevancia de mantener al día los sistemas de prevención y los mecanismos de detección temprana en toda infraestructura de transporte. Los motores y sistemas eléctricos del tren están sujetos a un enorme desgaste, motivo por el cual requieren controles exhaustivos y mantenimientos programados. La detección de humo por parte del personal ferroviario y la activación inmediata del protocolo fueron claves para evitar daños mayores, destacando la importancia de la formación y capacitación continua del personal encargado.
En Galicia, la seguridad en el transporte ferroviario es un pilar fundamental. La gestión del incidente en Culleredo, realizada con precisión y rapidez, refuerza el compromiso de los operadores por proteger a los usuarios en todo momento. La respuesta coordinada entre los distintos equipos mostró que los procedimientos están bien establecidos y funcionan eficazmente ante imprevistos. La ausencia de daños personales es el resultado directo de dicha preparación, del acceso inmediato a equipos de emergencia y de la capacidad de reacción del personal del tren.
Tener a disposición equipos certificados de protección y extinción es un elemento indispensable para cualquier entorno de riesgo. La actuación humana, combinada con recursos operativos en óptimas condiciones, es lo que marca la diferencia en situaciones como esta. Disponer de un extintor funcional, saber identificar rápidamente la señalización y contar con personal capacitado son factores que contribuyen directamente a la seguridad colectiva. La experiencia vivida en Culleredo subraya la necesidad de continuar reforzando tanto la inversión en equipamiento como la preparación técnica del personal que opera en infraestructuras críticas.