LA AFRENTA DE CORPES
Escrito por CELIA SEBASTIÁN ADRIÁN, domingo 19 de abril de 2015 , 23:47 hs , en TRABAJOS DE LOS ALUMNOS

 

 

Al principio, Fernando y Diego de Carrión, querían marcharse con el botín a sus castillos.

Pero no se podían marchar así como así, porque tos vigilaban de cerca.

 

Más tarde, tras mucho pensar, decidieron que la excusa que iban a utilizar era: decir a sus

amadas y a sus padres que se iban con Elvira y Sol a sus castillos y que pronto les llamarían

para la boda.

 

Al Cid le pareció bien y les dejó marchar. Les ofreció unos caballos y mulas con gran

resistencia. Diego se sintió ofendido. El padre de las novias les dijo que fueran a visitar a

Abengalbón un gran amigo del Cid que les daría posada y buena comida.

 

Cuando se marcharon, Félez les seguía sigilosamente. Cuando estos fueron a visitar al amigo

del Cid planearon matarle pero un amigo de este se lo contó y su plan fracasó.

 

Más tarde, en el bosque, decidieron coger a Elvira y Sol para abandonarlas, pegándolas, con la

sincha de la silla de los caballos y atarlas a los árboles para que se las comieran los osos.

Estos se marcharon. De repente Félez se acercó, las vio y pensó  que seria mejor llevarlas

a una posada para que allí descansaran y comieran.

 

Por último, Félez, le fue a contar al Cid lo ocurrido. Este, aguantando la hira, mandó a Minaya,

Pedro y Félez a por sus dos hijas a la posada. El Cid, juró por su barba que Fernando y Diego

Serian acusados ante las Cortes Generales de Castilla y León para que sean juzgados y

condenados por traidores.

 

Celia Sebastián Adrián

 



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