CAPERUCITA ROJA
Escrito por Salma Arribas Carrrillo, sábado 1 de febrero de 2014 , 21:51 hs , en TRABAJOS DE LOS ALUMNOS

Esa mañana el lobo dormía plácidamente cuando de repente algo le despertó. Era Caperucita Roja tan molesta como siempre. Iba cantando en un tono bastante alto con su voz chillona y, zarandeando su cesta mientras caminaba.

Algunos de los alimentos cayeron al suelo. El lobo muy enojado fue corriendo donde Caperucita y dijo:

-¿Oye no sabes cantar más bajo?- dijo el lobo.

Caperucita respondió:

Pues no este es mi tono normal- dijo.

-Bueno pues, vete por aquel camino que es más corto y bonito- contestó el lobo.

El lobo ya harto de oír cantar a Caperucita se dirigió hacia la casa de su abuelita. Claro, que el lobo no era tonto y mandó a Caperucita por el camino más largo. Él fue por el camino más corto y llegó mucho antes. Iba tramando su plan para comerse la comida de la cesta de Caperucita. Pero se la quería quitar, porque el pobre lobo llevaba días sin comer. El lobo llamó a la puerta de la abuelita y la abuela salió  con un camisón.

-Hola abuelita, ¿Qué tal?- afirmó el lobo.

-Hola querida pasa. –dijo la abuelita.

Ella volvió a la cama porque estaba mala. El lobo disimulando cogió a la abuelita y se la comió. Al momento, se disfrazó de la abuelita y se metió en la cama. Más tarde, Caperucita llegó a casa de la abuelita muy cansada.

-Hola abuelita- afirmó Caperucita.

-Hola ven aquí y deja aquí tu cestita- disimuló el lobo.

Caperucita al acercarse vió sus ojos grandes y grande boca entonces preguntó:

-¿Qué orejas más grandes tienes?- preguntó Caperucita.

-Son para oírte mejor- respondió el lobo.

-¿Qué ojos más grandes tienes?- afirmó Caperucita.

-Son para verte mejor- respondió el lobo.

-¿Qué dientes más grandes tienes?- dijo Caperucita.

Y el lobo estuvo pensativo para ver si se comía a Caperucita y de repente, se abalanzó sobre ella.

-¡Son para comerte mejor¡- afirmó el lobo.

Se la comió de un bocado porque claro, el pobre tenía mucha hambre. También se zampó a la abuela.

Al rato, dos cazadores que paseaban por allí oyeron los ronquidos del lobo y entraron a la casa de la abuelita. Le vieron con la barriga muy llena y se la abrieron rescatando a la abuela y a Caperucita. También mataron al indefenso lobo que lo único que quería era comer.


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